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Poco más de un mes después de que se fugara de la dependencia de la Prefectura Naval Argentina (PNA) en Puerto Pinares (Eldorado) limando los barrotes de la celda en la que estaba detenido por narcotráfico, Interpol publicó una circular roja para que Luis Nolberto Lovera (42) sea ubicado y capturado en cualquiera de los 194 países miembros de ese organismo internacional.
La circular -que denota peligrosidad- tiene una fotografía frontal del prófugo y especifica que, como parte de una banda narcocriminal, es requerido de manera urgente por delitos relacionados con infracciones a la Ley 23.737, es decir, tráfico de estupefacientes.
Lovera se escapó junto a Elvio Darío Garay de Almirón (30) -quien ahora también tiene una circular del mismo tipo- cerca de las 6 de la mañana del miércoles 31 de julio, cuando caía una copiosa lluvia en la zona Norte.


Sobre el último se sabe que es un indocumentado de nacionalidad paraguaya que había sido detenido en junio de este año con un cargamento de 300 kilogramos de marihuana pero el caso de Lovera es distinto, ya que se trata de un narcotraficante muy conocido.
El sujeto estuvo prófugo desde septiembre de 2016, en el radar de todas las fuerzas federales en la provincia, y en ese tiempo logró escapar de al menos dos procedimientos hasta que en noviembre del año pasado lo atraparon.
Se lo conoce como ‘Enciso’ en Paraguay y como ‘Petiso’ en Argentina. Su especialidad en el mundo del tráfico de estupefacientes es el acondicionamiento de vehículos, aunque se dedicó a todo tipo de funciones.
Lovera tenía un rol más que importante en la denominada Banda del Norte, una organización familiar dedicada al tráfico internacional de drogas que funcionaba desde Wanda y que entre sus integrantes tenía a un efectivo de la Policía de Misiones con domicilio en Piñalito Norte.
Según lo que se pudo reconstruir en este punto, la banda ingresaba droga desde Paraguay y la trasladaba a Brasil, Uruguay u otros grandes centros de consumo en autos acondicionados. Incluso se detectaron relaciones con Los Monos.
La organización fue desmantelada por una investigación del Juzgado Federal de Eldorado en septiembre de 2016.

Escurridizo
La primera vez que eludió a las fuerzas policiales fue en septiembre de 2016, luego de que efectivos del Grupo Especial de Asalto Táctico (Geat) de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) hicieran varios allanamientos en el norte de la provincia, sobre todo en Wanda, donde residía y desde donde operaba junto a sus presuntos cómplices.
El procedimiento se activó tras varios meses de investigación que incluyó la intervención de líneas telefónicas y el seguimiento encubierto.
Ocho personas fueron detenidas, incluyendo el jefe narco -quien falleció en la cárcel por una afección cardíaca en abril del año pasado- y sus hijos.
Los tres primeros involucrados fueron Ángel Aníbal González, José Guerrero Napoleone y Verónica Rivas, quienes viajaban en un vehículo que tenía ocultos 47 kilogramos de marihuana y fueron interceptados en Comandante Andresito. No fue un procedimiento fortuito ni de rutina, el Renault Sandero y sus ocupantes estaban marcados y se sabía que iban a movilizar droga.
Lovera fue quien orquestó todo. Él le dijo a González “al caballo negro escondelo, no lo muevas”, en referencia al automóvil. La inteligencia también arrojó que ese vehículo había estado estacionado frente a su casa.
Luego de encontrar la droga, las fuerzas especiales fueron hasta Wanda y apresaron a Germán Ojeda, Lorenzo Acuña -el fallecido- y los hijos de este último: Jorge Acuña y Lourdes Acuña. La última de las ocho detenciones fue la del Policía. Pese a que buscaron en sus dos casas, incluyendo una finca en el acceso a las Minas Preciosas, Lovera nunca apareció.
El ahora buscado por Interpol tenía roles que atravesaban toda la logística, además del acondicionamiento de vehículos, gestionaba la compra y adquiría la droga, y hasta se movilizaba como apoyo cuando ésta era trasladada, en lo que se conoce en la jerga como “barredor” o “puntero”.
Su versatilidad le brindó autonomía, por lo que una vez que sus secuaces fueron apresados, siguió operando en soledad. Y también siguieron escuchando su teléfono intervenido que, al parecer, no dejó de ocupar. Tal es así que efectivos de Investigaciones Complejas de PSA pudieron establecer que el 4 de mayo del 2017 estaba por movilizar un cargamento en Wanda, por lo que se activó un operativo de captura.
Ese día, los efectivos camuflados que andaban por la localidad pudieron identificar el auto en que se movía y decidieron actuar. Lo siguieron y hasta pusieron el coche de la fuerza al lado del suyo, pero se percató de que lo iban a esposar y salió a toda velocidad del lugar. Recorrió varias cuadras hasta ganar la ruta nacional 12, dejó abandonado el coche y se internó el monte. Se escapó por segunda vez.
Frustrado el operativo, otra vez intervino el Grupo Especial de Asalto Táctico, que llegó al lugar horas más tarde y realizó rastrillajes en la selva. A ellos se les unió la Policía de Misiones, pero no lo encontraron.
En medio de los rastrillajes, los uniformados de la Unidad Regional V llegaron a un basural de Puerto Libertad donde se toparon con 59 panes de marihuana en dos bolsas que pesaron más de 36 kilogramos.
Su detención hace pocos meses no había trascendido, pero ahora Lovera, Enciso o Petiso, volvió a las clandestinidad. Se cree que está en Paraguay.

Fuente:Territoriodigital.com


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